jueves 6 de noviembre de 2008

Más Luces que Sombras.

Hace un año se creaba la primera asociación de productores caprinos. Las reuniones de la mesa nacional caprina y, ante todo, el nuevo grupo de empresarios le están dando el perfil necesario a esta actividad para consolidarse definitivamente.

Las cosas han cambiado, y mucho, para la producción caprina. Actualmente tiene un stock de 4.100 millones de cabezas, en base a los datos oficiales, que podría ascender, según los cálculos de los especialistas, hasta los 5 millones de ejemplares. Esta producción está presente en la mayoría de las provincias de la Argentina y la llevan a cabo, aproximadamente, 50 mil productores.
Las causas de este cambio abarcan componentes simbólicos y materiales. Entre los primeros, se destaca que el Congreso Nacional ha promulgado la primera Ley Caprina que tanto Miguel Ángel Mellano, destacado productor caprino y titular de la cabaña Nuevo Milenium, como el Ing. Arg. Marcelo Pondé, coordinador de Programa Nacional Caprino, consideran como un punto de inflexión para la producción. “La ley tiene una relevancia destacadísima, ya que a partir de ella se han sentado las bases para que la actividad cobre un impulso nunca antes visto”, explica Mellano.
Entre los componentes materiales, se destacan que se ha cumplido el primer aniversario de la asociación reproductores, la creación de la Mesa Nacional Caprina, que agrupa a universidades, gobiernos provinciales, al Gobierno Nacional, la asociación de productores caprinos y, además, diversos organismos como el Senasa, Inta, etc.
Este paisaje hubiera sido imaginable tiempo atrás. Si consideramos estos datos como metáforas o síntomas del cambio, podremos apreciar en su real dimensión la importancia que connotan.
Históricamente la producción caprina estuvo asociada a una economía de subsistencia y realizada por productores minifundistas. En los últimos años, ha surgido un sector de productores caprinos con perfil empresarial que le han dotado a la actividad de rasgos diferentes. Estos nuevos actores, partiendo de la incorporación de genética, manejo y tecnología apuntan a realizar una producción sustentable. Otra característica histórica de la actividad ha sido la gran atomización que existía entre los distintos productores y hoy, a diferencia de años atrás, comienzan a surgir ámbitos y distintas instancias en donde articular las voces de los productores, los organismos estatales y los empresarios.
Miguel Mellano, titular de cabaña Nuevo Milenium dijo que “la actividad caprina está avanzando a diferencia de otros años, donde imperaba un desconocimiento absoluto de esta producción, hoy vemos que se comienza a hablar de esta carne como una verdadera alternativa”.

cabras que recivieron premios

Mariela y Pablo Mellano junto al Gran Campeón Macho, Box 2464, de la cabaña Nuevo Milenium, que tiene previsto la inauguración de un centro de transferencia embrionaria.




todas la cabras que recivieron premios

Todos los ganadores posando luego de la clasificación. El jurado destacó las condiciones de los cuartos traseros y la gran masa muscular de los ejemplares presentados.


Según Pondé se han registrado crecimientos en la actividad, sobre todo en lo que respecta a la fibra (èmohair) y al aumento de la producción lechera. Estas son las áreas que más han progresado. “Sin embargo, la gran dificultad que debe enfrentar es la comercialización –afirma-; éste es el eslabón más débil de la cadena productiva y el mayor limitante que pone trabas a un mayor crecimiento. Por ello es que las reuniones de especialistas y productores en la mesa caprina han permitido avanzar notablemente y establecer objetivos comunes”. De allí surgió el programa nacional caprino para la carne, la fibra y la leche.
Desde los 90` se ha producido un desarrollo de la actividad, sobre todo en zonas donde no estaba presente, como en la llanura pampeana. Además, hay otras zonas, como Malargüe, Mendoza, donde el desarrollo es muy importante.
En síntesis, la producción caprina presenta un panorama muy alentador. Todavía resta un largo camino por recorrer; sin embargo, se están dando los pasos necesarios para considerar que no es un cambio casual, sino el puntapié inicial para el salto de calidad de la actividad.

Revista: Super Campo